La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, una membrana transparente que recubre parte del globo ocular y la porción interna de los párpados. La conjuntiva contiene pequeños vasos sanguíneos que se ven como delgadas líneas rojas sobre la esclera (blanco del ojo) y que, cuando se inflaman, confieren un aspecto rojizo al ojo.
Las conjuntivitis suelen tener evoluciones benignas que no afectan a la visión, pero que pueden complicarse si no se tratan adecuadamente.
Hay tantos tipos de conjuntivitis como factores que las causan:
• La conjuntivitis infecciosa representa, aproximadamente, un tercio de todas las conjuntivitis y puede ser debida a bacterias o virus.
• La conjuntivitis alérgica se produce cuando los ojos están expuestos a una sustancia a la que la persona es alérgica (alérgeno), provocando una inflamación de los vasos sanguíneos en la conjuntiva. Los factores más comunes son los ácaros del polvo, el polen y otras sustancias de árboles, flores y plantas, así como hongos y epitelios (descamación) de animales. Otras causas pueden ser el clima seco o la utilización de lentes de contacto blandas.
• La conjuntivitis por causas irritativas se produce por una inflamación del borde palpebral (blefaritis) causada habitualmente por el uso de cosméticos o por el contacto con sustancias irritantes presentes en el ambiente (disolventes, pinturas, cloro de las piscinas, etc.)
Los síntomas más frecuentes de conjuntivitis son enrojecimiento, picor, sensación de cuerpo extraño o “arenilla”, hinchazón de los párpados, lagrimeo y secreciones.
Los afectados por conjuntivitis bacteriana suelen tener abundante y espesa secreción amarilla o verdosa, y es habitual que amanezcan con los párpados pegados.
En la conjuntivitis alérgica predomina el picor y también pueden sumarse otros síntomas de alergia nasales (estornudos, obstrucción y secreción acuosa), bronquiales (asma) o de la piel (dermatitis).
La mejor medida es evitar la exposición al agente alérgeno, cuando no es posible, o no se han tomado las medidas oportunas y aparece alguno de los síntomas descritos, es aconsejable consultar al oftalmólogo.
En el caso de conjuntivitis infecciosa, además, deben tomarse algunas medidas para evitar contagios:
• No compartir nada que haya estado en contacto con el ojo infectado (fundas de almohadas, sábanas, toallas, delineadores de ojos, etc.)
• Lavarse las manos inmediatamente si se ha estado en contacto con alguien con conjuntivitis.
• No llevar al colegio a niños con la infección.
• Limpiar las secreciones de los ojos dos veces al día.
• No usar lentes de contacto ni maquillaje.
El tratamiento de la conjuntivitis varía significativamente en función de la causa que la produce:
• La conjuntivitis vírica, como en el caso de un resfriado, no tiene tratamiento específico aunque existen cuidados especiales recomendados por el oftalmólogo que pueden ayudar a controlar los síntomas y a prevenir complicaciones.
• La conjuntivitis bacteriana, por el contrario, se trata con colirios antibióticos y suele remitir en una semana aproximadamente.
• La conjuntivitis alérgica suele responder bien al tratamiento con antihistamínicos o puede desaparecer por sí sola al eliminar el alérgeno causante. Los síntomas se pueden aliviar con compresas frías y, en algunos casos, pueden prescribirse corticoides tópicos para reducir la inflamación.
• La conjuntivitis irritativa se minimiza eliminando la causa y administrando tratamiento antiinflamatorio hasta que se recupere la normalidad.