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Oftalmólogo Cristina Mantolán Sarmiento

Oftalmología infantil
Oftalmología infantil


Un diagnóstico precoz y un tratamiento eficaz, junto con la colaboración de los padres; es la mejor combinación para conseguir que los niños tengan una buena visión y calidad de vida en el futuro. Para esto, basta con realizar las revisiones rutinarias por un oftalmólogo pediátrico, a pesar de que no haya síntomas.


¿Por qué es necesaria la atención oftalmológica en los niños?

Durante la infancia tiene lugar el desarrollo progresivo de la visión. Así la agudeza visual va incrementándose desde el nacimiento, siendo a los tres años del 50% y a los cinco años del 100%. La visión potencial del ser humano se consolida a los diez años, de tal manera que si no se desarrolla adecuadamente antes de esa edad con posterioridad no se puede mejorar, estableciéndose definitivamente un ojo vago. Antes de esa edad es posible mejorar un ojo vago mediante oclusiones temporales del ojo bueno. 


Debido a esta circunstancia es muy importante detectar precozmente defectos visuales en los niños, su corrección será más fácil y completa. Los pediatras juegan un papel muy importante en sus revisiones rutinarias detectando posibles defectos en la visión y enviarlos al oftalmólogo. Cualquier anomalía ocular no diagnosticada precozmente puede detener el desarrollo de la visión y dejar defectos que persistirán durante toda la vida.


Problemas oftalmológicos frecuentes en la infancia

• Defectos de Refracción

Son aquellos que impiden que los objetos se vean con nitidez, porque los rayos de luz no convergen sobre la retina. Son tres: hipermetropía, miopía y astigmatismo. Es importante detectarlos precozmente, ya que pueden provocar bajo rendimiento escolar.


Estrabismo: es una pérdida del paralelismo de los ejes oculares con alteración de la visión binocular. Podemos agrupar a los estrabismos según el sentido de la desviación en horizontales (el ojo se desvía hacia adentro o hacia afuera) y verticales (el ojo se desvía arriba o hacia abajo con respecto al otro). Todos los niños que desvíen el ojo, deben ser explorados por el oftalmólogo a los seis o siete meses de edad. El estrabismo puede ser tratado con gafas y/o toxina botulínica y/o cirugía. La cirugía consiste en actuar sobre los músculos encargados de la movilidad del ojo para debilitar o reforzar su acción.


Ojo vago o ambliopía: es aquel que no ha desarrollado el potencial visual completo durante la infancia y como consecuencia tiene menos visión que el otro ojo. El ojo vago afecta aproximadamente al 4% de los niños y si no se trata antes de los ocho o nueve años de edad da lugar a un severo e irreversible defecto visual. Suele ser detectado en exploraciones rutinarias de la visión por el pediatra, revisiones escolares o por el oftalmólogo, ya que causa muy pocos síntomas y suele pasar desapercibido para los padres. Sus causas más frecuentes son el estrabismo y los defectos de refracción (defectos de gafas), más raramente, enfermedades oculares que impiden que la luz llegue normalmente a la retina, como la catarata. El tratamiento consiste en actuar sobre la causa que lo produce y en tapar el ojo bueno para forzar al niño a utilizar el ojo vago.


• Pseudoestrabismo: es un falso estrabismo. Estéticamente parece existir una desviación ocular, pero no hay alteraciones motoras ni de visión binocular. La causa más frecuente es la presencia de un pliegue dérmico palpebral, llamado epicantus que oculta parte de la cara interna del globo ocular cuando se mira de lado. No precisa tratamiento ya que al crecer el puente nasal durante el desarrollo del niño este proceso se corrige.


Obstrucción lagrimal: hablamos de obstrucción lagrimal cuando el trayecto de la lágrima desde el ojo hacia la nariz está obstruido y se manifiesta en el niño por lagrimeo y secreción (mucosidad y legañas) desde el nacimiento. En el 90% de los casos se solucionan espontáneamente durante los seis primeros meses de vida. El masaje sobre el saco lagrimal y los colirios antibióticos pueden ser beneficiosos. Si no se soluciona de esta forma, se debe realizar un sondaje de la vía lagrimal.


¿Cuándo se debe llevar al niño al oftalmólogo?

• Cuando el niño tiene alguna anomalía o molestia ocular evidente 

• Desviación de los ojos.

• Diferencias de visión al tapar un ojo u otro.

• Acercarse excesivamente a la televisión o al papel cuando leen o escriben.

• Dolor de cabeza después de forzar la vista.

• Entornar los ojos cuando miran objetos lejanos.

• Guiños frecuentes.

• Tortícolis (posiciones extrañas de la cabeza al ver la televisión por ejemplo).

• Pupila de color blanco o grisáceo (Leucoria).

• Ojos rojos y picor de ojos de manera frecuente.

• Ptosis palpebral (párpado superior caído).

• Nistagmo (movimientos oculares involuntario de vaivén).


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